Crónica de las Jornadas sobre Decrecimiento y otras economías

Por Marc Pastor i Sanz

El pasado domingo 22 de enero, algunos miembros de Equo Madrid Ciudad Este tuvimos el placer de asistir a las Jornadas sobre decrecimiento y otras economías que organizó la Asamblea Popular del Barrio de los Austrias en el Colectivo La Latina.

Las jornadas tuvieron su inicio por la mañana, con una charla a cargo de Yayo Herrero (coordinadora de Ecologistas en Acción) sobre Decrecimiento, que fue calificada de “brillante” por algunos asistentes. Y ciertamente, lo fue. A lo largo de ésta se diseccionó el paradigma económico neoclásico desde un punto de vista histórico, sus mitos y asunciones ideológicas así como las consecuencias de su vigencia actual. Según se remarcó, el eje de toda esta ideología es la ausencia de límites, base de una aspiración de crecimiento infinito que choca frontalmente no sólo con las leyes de la física y un planeta finito, sino también con el más elemental sentido común.

A este respecto, se citó que la Agencia Internacional de la Energía (nada sospechosa de ecologista) dató el pico del petróleo (peakoil) en 2006. Esto supone que desde entonces se extrae un 6% menos de crudo cada año, y cada vez con una tasa de retorno menor (relación más baja de barriles obtenidos por barriles invertidos). El petróleo es cada vez es más escaso y difícil de obtener, lo que encarece su precio. Así, mientras que en los primeros yacimientos superficiales dicha tasa era de un 120%, las actuales extracciones del Golfo de México, que han traído tan nefastas consecuencias, únicamente tienen una tasa de retorno del 20%. Del mismo modo, los tan ansiados yacimientos de la Patagonia o de los casquetes polares contarían con una tasa del 1% al 3%.

En todo caso, la lógica del crecimiento ha desembocado en todo tipo de crisis que han causado, entre otras cosas, dos deudas que fueron especialmente destacadas por Yayo Herrero: la ecológica y la de cuidados. La primera, calculable mediante la llamada «huella ecológica», nos indica que harían falta 3 planetas Tierra si todo el mundo consumiera como lo hacemos en España. La segunda tiene que ver con el patriarcado y con el hecho de que la incorporación de la mujer al mundo laboral no ha ido pareja a un reparto de las tareas de cuidado de la infancia, la vejez, la enfermedad o el hogar.

En resumen, se nos planteó que el llamado crecimiento no sólo no es sinónimo de bienestar (aunque lo haya parecido durante estos últimos años en los países del Norte), sino que es imposible de mantener debido a lo limitado de los recursos y sumideros de residuos de la Tierra. Para ilustrarlo, se nos recordó que durante los años de mayor crecimiento de la economía española (1994-2007) el salario medio descendió un 12%, mientras aumentaba el endeudamiento y el expolio que eran la base de la subida del PIB. Por otro lado, Yayo Herrero enfatizó que la ecoeficiencia es necesaria pero insuficiente por sí misma, y que hay que tener en cuenta los límites.

En este punto es cuando llegamos a las propuestas del Decrecimiento, un término provocativo que no debe confundirse con el de «recesión». Más bien habría que oponerlo al de «ecofascismo», que es lo que se adivina en las guerras de acaparación del petróleo o del agua en que está resultando la sociedad de crecimiento sin crecimiento actual. Entre las soluciones planteadas en la charla, cabría entresacar varias. Primero, un necesario replanteamiento de qué trabajos son socialmente deseables y cuáles no. Segundo, un reparto del trabajo y también de los trabajos, esto es, una verdadera paridad. Tercero, una renta básica pero también una renta máxima, pues la propiedad es un derecho humano pero no por encima de cualquier otro. Cuarto, una ética de la suficiencia y la austeridad bien entendidas. Quinto, anclar la moneda a bienes físicos. Sexto, un modelo energético sostenible, etc.

Significativamente, Yayo Herrero afirmó claramente que para conseguir este cambio civilizatorio es necesario conseguir primero el poder político. Como militante de EQUO, quien escribe estas líneas no puede estar más de acuerdo en este punto.

Ya por la tarde, pudimos asistir a la presentación de varias iniciativas que pretenden rescatar nuestra economía diaria del círculo vicioso en el que se encuentra: la inversión de nuestros ahorros en la economía productiva, ética y solidaria que ofrece la veterana Coop57; el apoyo a un consumo que conjugue justícia social y ecológica de los Grupos de Consumo Agroecológico; la iniciativa del Mercado Social que está impulsando REAS (Red de Economía Alternativa y Solidaria) o el proyecto de creación de una Cooperativa Integral Madrileña. Sin duda, fue una jornada muy provechosa.