Según ven nuestros queridos políticos, Guadarrama se convertirá en Disneyrrama para que millones de turistas lo visiten, y Medio Ambiente asegura que como en La Bella Durmiente los animalitos revolotearan alrededor de los visitantes mientras estos respetan el entorno.
La realidad es que El Parque Nacional del Guadarrama se quiere utilizar como reclamo para el interés de los mismos de siempre, los más de 3 millones de visitantes confirman que es el parque más visitado en relación al resto de nuestro país, pero la realidad es que el desarrollo socioeconómico está orientado al turismo y el ocio mientras que el autóctono se le margina relegando su actividad a ser meros figurantes de feria.
La preservación del parque se concentra en el incremento de pruebas deportivas que quieren hacer por las cumbres protegidas a cuenta de competiciones de lo más variopinto; pruebas deportivas de trail y bicicleta de montaña. Consideran que una prueba por día está bien, es decir; paz y tranquilidad de la naturaleza en estado puro. ¿Es esto un parque protegido?
Lo más ofensivo para los que verdaderamente amamos la naturaleza es que se permitirán entrenamientos por la zona protegida, nada mejor para el ecosistema que estresar continuamente a la fauna. Seguramente lo siguiente será suministrar fluoxetina a nuestros amigos los animalitos.
Pero el uso del parque no es un mero paseo para arrojar nueces y cacahuetes a nuestras amigas las ardillas sino que entre las actividades se encuentran las pruebas de ciclismo enduro que como quien no quiere la cosa se deslizarán suavemente entre la vegetación, nada más lejos porque la realidad es la invasión de zonas sensibles, siendo los propios agentes forestales los que denuncian tales barbaridades.
Evidentemente hay travesías inevitables a la curiosidad de los excursionistas como el canchal granítico de La Pedriza en Manzanares el Real, que merece más un control de visitas que la masificación que hace insoportable el entorno. Y ni que decir tiene el uso de las charcas como piscinas, destruyendo el río con toda la acumulación de basura y creación de presas para retener el agua. Resumiendo, el deterioro de La Pedriza es patente, siendo la realidad de un turismo de bocata y lata de refresco, como es lógico el verdadero desarrollo económico es muy distinto de la percepción que tienen nuestros políticos y sus secuaces.
Para remate y colofón, la pretensión de consagrar las montañas con cruces y figuras marianas es algo que supera la ficción de Disneyrrama, algo así como un turismo más cerca de Dios y que con todos los respetos es preferible seguir adorando la simbología en sus respectivos lugares de culto, vamos que no se ve a una Blancanieves rodeada de relicarios besada por su príncipe azul en Disneyrrama.
Y colorín colorado…