Con el inicio del proyecto de la gran Área de Prioridad Residencial (APR) de Centro, Madrid Central, y el de conversión de la A-5 en vía urbana, el Ayuntamiento da un paso muy importante para reducir la contaminación y lograr una ciudad más sostenible y con mayor calidad de vida.
Madrid está de enhorabuena. Esta semana se han presentado varios proyectos para hacerla más verde, con menos tráfico, una movilidad más sostenible y más espacio para los peatones.
Madrid Central, la primera de las 30 medidas del Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático y una de las de mayor impacto para reducir la contaminación, en el centro y en el resto de la ciudad, arrancará en el mes de noviembre. Según ha anunciado nuestra compañera y la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, Madrid Central supondrá ampliar las cuatro APR actuales a la práctica totalidad del distrito Centro, por donde podrán circular los vehículos de residentes, sus invitados, los CERO emisiones y las excepciones que se recogerán en el decreto que lo regule.
Con este modelo, que se llevará a cabo en diversas fases, se eliminan las calles de libre circulación y con ellas el tráfico de paso, ampliando el efecto de estas áreas en la reducción de emisiones contaminantes y dejando más espacio para el peatón, el transporte público y la bicicleta.
Este mes ha comenzado el repintado y sustitución de plazas azules por verde en el distrito Centro y en el verano se desarrollará el preceptivo decreto con las normas que regirán en Madrid Central. Tras el verano y la correspondiente campaña informativa y la instalación de la señalización vertical, entrará en vigor el decreto en noviembre, primero con un periodo de avisos y de prueba mediante controles manuales a cargo de policías y agentes de movilidad para, a primeros de año, pasar al sistema definitivo de control automatizado.
La A-5, de autovía a calle
Otra iniciativa destacable es el inicio de la transformación de la autopista A-5 en una vía urbana con aceras, árboles, carriles bus y bici, pasos peatonales en superficie y menos carriles de circulación para coches con baja ocupación. El objetivo de esta intervención, una reivindicación histórica de los vecinos de Batán, es disminuir la contaminación atmosférica y acústica, y reducir el efecto barrera de la A-5.
Las actuaciones inmediatas se anticipan a la transformación integral para reducir el impacto del tráfico y se realizarán en sintonía con el proyecto constructivo actualmente en redacción. Entre dichas actuaciones están la reducción del límite de velocidad a 50 km/h tanto de entrada como de salida de la ciudad, y en sentido salida instalar un radar de tramo entre los pk 4.000 y 5.750.