Finalizado el plazo de información pública del proyecto de rehabilitación del Club Alpino Guadarrama, en el puerto de Navacerrada, Ecologistas en Acción ha presentado alegaciones poniendo de manifiesto la inviabilidad ambiental, legal y económica del proyecto. A juicio de la organización sólo la restauración ambiental y paisajística servirá de motor económico, tanto en el puerto de Navacerrada, como en los municipios de Cercedilla y Navacerrada.
El Club Alpino Guadarrama es un edificio en estado ruinoso que se sitúa en el puerto de Navacerrada, junto a la carretera M-601. Se ubica sobre suelo forestal público de propiedad compartida entre los ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada. El edificio iba a ser demolido para restaurar los terrenos y ganar calidad ambiental. Sin embrago, el 19 de mayo de 2010, estando de visita Esperanza Aguirre en el puerto de Navacerrada, paralizó el derribo y decidió que el edificio se destinaría a hotel de lujo con spa. Eso bastó para que toda la maquinaria administrativa, al margen de si la propuesta era legal y factible, se pusiera a disposición de los deseos presidenciales.
Por ello, a finales de 2010 la Dirección General de Medio Ambiente, al frente de la cual estaba el actual Secretario de Estado de Medio Ambiente Federico Ramos, y los ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada adjudicaron el proyecto a la empresa Innergia S.L. El proyecto consiste en transformar el albergue en un hotel de 25 habitaciones con un balneario-spa, un restaurante, una cafetería y salones multiusos. Lo primero que hay que señalar es que la actividad de la empresa promotora nada tiene que ver con la hostelería al tratarse de un gabinete de ingeniería aplicada dedicada a instalaciones energéticas. Es decir, una empresa sin experiencia en hostelería pretende sacar adelante un negocio, cuya viabilidad económica se desconoce, enclavada en un entorno donde las actividades similares que existen pasan por un momento muy crítico (hoteles, residencias, albergues, etc). Precisamente, ni siquiera se valora la repercusión que podría tener este nuevo negocio sobre los establecimientos de hostelería ya existentes.
Por otra parte, a pesar de que el proyecto se adjudicó a finales de 2010 es ahora cuando la Dirección General de Medio Ambiente ha sacado el proyecto a concurrencia pública, para que empresas interesadas opten por el proyecto. Evidentemente el proceso sólo pretende dar la apariencia de legalidad porque el proyecto lleva adjudicado desde hace más de un año.
Respecto al impacto ambiental, el cambio de uso de un albergue en hotel de lujo exige unos requerimientos específicos cuya repercusión en el medio natural no se ha valorado. Por ejemplo el consumo de agua es muy importante, máxime cuando se pretende albergar un balneario-spa. Todo ello en el puerto de Navacerra, a 1.800 m de altitud, donde los recursos hídricos se reducen a manantiales naturales de montaña cuya capacidad de abastecimiento tampoco se ha analizado.
Además, esta categoría de hoteles necesita aparcamientos y, además, que entre un 25%-30% de las plazas sean cubiertas. Esta circunstancia conllevaría un fuerte impacto paisajístico y una mayor ocupación de suelo en el puerto. Nada de esto se valora en el proyecto y el propio promotor niega que sea necesario la construcción de aparcamientos, cuando es el propio Decreto de Ordenación de Establecimientos Hoteleros de la Comunidad de Madrid el que establece estas exigencias.
Por todo ello, Ecologistas en Acción ha pedido la retirada del proyecto de rehabilitación y retomar la propuesta inicial de la demolición del edificio para restaurar el entorno. A juicio de esta organización la restauración ecológica del puerto de Navacerrada no sólo es una prioridad ambiental, sino que debe ser un paso esencial para recuperar la actividad económica de la zona. Un entorno degradado y desnaturalizado como es ahora el puerto de Navacerrada no puede servir de motor de ninguna actividad económica y sólo perjudica a las actividades ya consolidadas.